El viernes me despedí de Londres, dando mi último paseo por la ciudad, me baje en la "Embarkamen staition" y cruce el Thamesis por "Jubilee bridge", el ambiente en el otro lado del río era diferente al que había podido vivir alguna de las tardes que pasee por allí, por la noche había menos turistas y funcionaban mas los bares de copas, al que le guste lo latino, le recomiendo "La iguana", muy frecuentado por brasileños y brasileñas principalmente.
Seguí por el margen izquierdo del río, "Londo eye" no funcionaba, no se si por que no había clientes o por la hora que era (22:30 horas).
Crucé "Westminter Bridge" desde donde me detuve para realizar algunas instantaneas de la "gran noria" iluminada a la derecha y del "Big-ben", a la izquierda, intuí que la calidad de mis fotos nocturna nada tendrían que ver con las que hacían algunos turistas cargados con cámaras con grandes objetivos y trípodes, cuando yo las hacia con mi vieja "Cannon" de 7 megapixeles.
Continué con dirección hacia "Trafalgar Square", dentro de algunos típicos pubs, aprecie como algunos ingleses bebían sus ultimas cervezas que mas tarde les harían dormir la moña en el metro.
Desde "Trafalgar Square", hasta "Piccadilly Circus" el ambiente abarrotaba las calles, donde se mezclaban los numerosos turistas que aún paseaban por la zona, con los numerosos grupos de adolescentes que elegantemente vestidos hacían cola para entrar en la discotecas de la zona. En una de esas pizzerias que hay en la calle, pedí "one slice of pizza" tras esperar a que tres parejas de jóvenes españolas recontaran los "pounds" necesarios para abonar su consumición.
"Picadilly Circus" abarrotada como de costumbre, donde se reunía un corro de personas que escuchaban un pequeño grupo de percusión con ritmos africanos.
Eran tarde y había que volver antes de que el metro cerrase, cierra a las 24.00 horas, largas colas de acceso a los andenes, sorprende ver la gente que usa el metro a esas horas, sobre todo un viernes a las 23. 45 horas, muchos de ellos con graves consecuencias por la cerveza ingerida, que pacíficamente dormian en sus asientos, también grupos de mujeres de avanzada edad que con atuendos llamativos no ocultaban haber estado de fiesta.
La realidad cuando llegue a la residencia, fue que había que recoger y hacer las maletas, para regresar a España, me acosté tarde e intente dormir para estar descansado al día siguiente.
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