Ayer Jueves regresé tarde a la habitación de Emily Bowes, pasaban de las 12.00 horas, y además el servidor del blog no estaba disponible, lo cual me obligó a meterme en la cama. Hoy es viernes y no tenemos clase debido a lo que llaman “training day”, algo así como un día que dedican a la preparación de los “teachers”. Por lo que me estoy planteando visitar “Greenwich”, una visita que no pude hacer el domingo pasado por motivos de transporte como ya conté.
Ayer comenzó el día como ya viene siendo habitual, cuando salí a la calle, pude comprobar el “frío” de la mañana en mi cabeza aún mojada por la ducha matinal, mire al cielo y continúe con mi diario y conocido trayecto hasta “Malven House” en “Piccadilly Circus”.
Nunca llego el primero a clase, pero tampoco el último. Cuando llegó “the teacher” nos pregunto si queríamos ver una película o continuar con nuestro libro de texto, (17 pounds (libras) por 5 ó 6 páginas, dos temas), por mayoría se acordó ver "the movie" la que duró hasta las 12.15 horas incluido los 20 minutos del “break time”, los cuales aproveche para tomar mi también habitual café y charlar un rato con compañeros de clase, bajamos a la calle y allí me encontré con Miguel Ángel, Cristina y Belén con los que quede a las 19.00 horas en un pub llamado “Walkout” cerca de la estación de “Temple”.
Cuando termine las clases y sin ningún plan, decidí visitar la “Westminster Abbey”, por lo que dirigí mis pasos hace ese lugar, pasando por el “St. James Park” donde me senté en el césped a comer mi Sándwich y alguna pieza de fruta.
Tras un rato tumbado al sol con la única compañía de las palomas que se acercaban para buscar las migas de pan que se habían caído al suelo, retome mi camino y llegue hasta la Abadía, donde tuve que hacer cola para acceder al interior, tras revisar mi mochila y pagar la entrada correspondiente (16 pounds ), en esta ocasión no me hicieron el descuento correspondiente por estudiante, a pesar de enseñar el carnet, me explicaron que era un carnet de una academia de idiomas y que solo se consideran estudiante a aquellos que realizan estudios de al menos un curso completo en Londres, yo mas bien pensé que mi apariencia fue la que influyo para hacerme pagar los tres pounds mas que vale la entrada sin el descuento.
Una vez dentro (merece la pena visitarla), cogí una audio-guía, incluida en el precio y junto a la guía de papel, realice recorrido propuesto por el interior de la Abadía, deteniéndome en las diferentes estancias y escuchando la información sobre tumbas y monumentos de los restos de reinas que allí se encuentran, como si de un documental se tratase.
Tras dos largas horas y ya cerrada al público la Abadía finalice mi visita y salí a la calle, desde donde continúe por “Westminster Bridge”, hasta “London Eye” para ver la noria, lo mas cerca posible.
Después de resolver un contratiempo con una de las cremalleras de mi mochila, sentado en uno de los bancos que hay en esta zona abarrotada de gente, subí al “Royal Festival Hall”, con intención de tomar un café y disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad en un lugar de gran tranquilidad, algo que no fue posible ya que es una zona reservada solo para socios del club, aunque podía hacerlo en las otras plantas del edificio, la ubicación no me atrajo tanto y decidí continuar, cruce “Golden Jubilee Bridge” por el lado derecho y tome el metro en “Embankment” hacia la residencia para dejar mis cosas y volver dentro de dos horas donde había quedado con los otros españoles.
A las 19.10 llegue a la estación de Temple y busque el pub a tan solo unos 25 metros , acababan de llegar también Miguel Ángel, Cristina, Virginia, Esmeralda y Belén (por fin he aprendido sus nombres), pedimos una cervezas y nos sentamos junto a un grupo de estudiante compañeros de aula de Cristina, entre los que se encontraban varias brasileñas, un chico de Turquía, otras chica de Kazajistán, otra de Alemania, y algunos de otras nacionalidades que no recuerdo, mas tarde se fueron uniendo al grupo algunos otros entre ellos Miguel Ángel el estudiante Mallorquí y Javier, otro Español, de Navarra, que también vive en la residencia.
Entre cervezas, converse lo que pude con unos y con otros poniendo en práctica mi pobre vocabulario ingles, a medida que pasaban las horas unos antes y otros después, todos se fueron marchando, quedándonos los últimos los españoles que decidimos tomar el metro antes de las 12.00 horas para evitar problemas de cierre de alguna de las líneas.








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