Eran las 8.20 de la mañana, cuando me despedía de mi mujer y mis niñas, me montaba en un Opel corsa de alquiler y ponía rumbo a Madrid, el vuelo salia a las 13:45, pero como sabéis, no se por que, tienes que estar una hora antes en la zona de embarque, aún así llegue a las 11.00 a velocidad legal de crucero.
Tras entregar el coche en la oficina de alquiler comienza la gran aventura, la T4 de barajas es inmensa, por lo que toca hacer piernas, cargado con una maleta y un ordenador portátil, hasta llegar al mostrador de Iberia.
Sorpresa, sobrepeso en la maleta, no fui el único, tocaba sacar algo que redujera el peso en dos kilos o pagar 60 €, opte por lo primero, una mochila, unos zapatos y el diccionario de Ingles.
A continuación, con la pesada maleta ya facturada, pero con el ordenador, una cazadora mas propia para otra estación, la mochila con el sobrepeso de la maleta, toco pasar el control, con dos bandejas y sin cinturón, esto los adolescentes que enseñan los calzoncillos lo tienen que llevar bien, por suerte el arco de seguridad no se iluminó, a otros si. Una vez dentro localice la zona de embarque, como ya os dije la T4 es grandisima, por lo que tocaba otro maratón, en los carteles de información se podía leer H 7min, así que en marcha.
12.15, una vez en la zona de embarque y mientras en las pantallas aparece la puerta de embarque, aprovecho para hacer unas llamadas, contratar el roaming, llamar a casa para decir que la primera etapa había sido realizada con éxito y felicitar a mi madre, como sabéis el primer domingo de mayo se celebra el día de la madre, ¿habréis felicitado a vuestras madres, no?.
Por fin a la 13.15 se abre el mostrador de embarque y vamos tomando asiento en el avión, Número 24 ventanilla, ¿sabéis? las asientos de los aviones en las filas traseras son mas estrechos, así que cuando compréis billetes procurad que sean de las filas delanteras.
14.15, El comandante anuncia que entramos en pista para iniciar el despegue, una vez en el aire, las dos horas de vuelo no se hicieron largas, es bonito ver la costa francesa desde el aire, el resto nubes y mas nubes, hasta que comenzó la maniobra de aproximación y el avión empezó a bajar, eso si con turbulencias.
Aún faltaban 15 minutos dando vueltas y mas vueltas en el aire hasta que el comandante pudo iniciar el aterrizaje.
Si la T4 de barajas es grande, muy grande, no os imagináis la T3 de Londres, pasillos y mas pasillos, hasta llegar al control de pasaportes y luego mas pasillos hasta llegar a la cintas de recogida de maletas, y como era de esperar la mía fue de las últimas en salir, mientras otras daban vueltas y mas vueltas ¿se habrían perdido los pasajeros? yo siempre oí que se perdían las maletas en los aeropuertos.
Tirando de la maleta con una mano, la mochila con el sobrepeso en los hombros, el ordenador portátil en la otra mano y como medio podía la prenda de abrigo (por si hace frío) de mano en mano, tocaba ahora saber como llegar a la residencia. Claro como ya estoy en Londres, tengo que intentar que me entiendan en inglés, tras varios intentos, conseguí comprar el abono de transporte para una semana y coger el metro, para ir al a otra punta de la ciudad, el número de estaciones incontables, el metro, nada que ver con el de Madrid, que mas acostumbro a usar, esto mas que metro parecía que había sacado billete para la montaña rusa del parque de atracciones, brincos y mas brincos, otras dos horas de viaje, hasta que por fin llegue a Tottenham.
¿que de que os suena Tottenham? pues del fútbol.
Y aquí estoy dispuesto a pasar tres semanas aprendiendo inglés, por lo que a partir de mañana os empezaré a contar cosas en inglés, para practicar, y por supuesto os iré poniendo fotos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario